La compra se realiza a través del Fondo de Tierras de Aves Argentinas, un mecanismo destinado a asegurar territorios de alto valor ecológico antes de su fragmentación o transformación productiva. Las nuevas tierras se integran de manera continua al parque existente, fortaleciendo su integridad ambiental y su capacidad de conservación a largo plazo.
El área incorporada se encuentra dentro de la ecorregión del Chaco Seco, una de las menos representadas en el sistema nacional de áreas protegidas. Bosques nativos, pastizales y montes serranos conforman un refugio para especies amenazadas como el águila coronada, el chancho quimilero y la tortuga terrestre.

La ampliación del parque mejora la conectividad entre ambientes naturales, condición fundamental para procesos ecológicos como la dispersión de semillas, la regulación de poblaciones y el desplazamiento de especies frente a eventos extremos asociados al cambio climático.
Desde la organización informan que el objetivo es donar estas hectáreas al Estado nacional para su incorporación formal al sistema de parques, bajo la órbita de la Administración de Parques Nacionales. De este modo, se garantiza la protección permanente del territorio frente a desmontes, emprendimientos inmobiliarios o actividades extractivas de alto impacto.
La operación cuenta con el apoyo de World Land Trust y Wyss Foundation, y vuelve a poner en agenda el rol de las organizaciones civiles en la conservación de la biodiversidad. La ampliación del Parque Nacional Traslasierra se presenta como un antecedente concreto para pensar políticas públicas más ambiciosas en defensa del patrimonio natural.





