Un 8 de mayo del 2020 fallecía Tomás «El Trinche» Carlovich, un verdadero mito del fútbol argentino. Llevaba dos días internado luego de una paliza que recibió cuando le quisieron robar la bicicleta mientras andaba por el barrio Azcuénaga de la ciudad de Rosario
La leyenda del Trinche es la del jugador que pudo ser pero que no quiso. Con apenas un puñado de partidos en primera, es un mito de lo que podemos llamar el «fútbol imaginado». Casi toda su carrera fue en el ascenso, sus partidos se podían escuchar por radio y casi no hay registros audiovisuales. Las historias las llenaba el oyente, ayudado por alguna foto que llegaba días después a través de una revista.
Zurdo, hábil, impredecible. Lo describen como un 5 talentoso, que jugaba con la pelota debajo de la suela. «La pelota lo llevaba a él», lo definió César Luis Menotti, quien en 1976 lo convocó para un amistoso del seleccionado que dirigía y comenzaba a tallar para el Mundial del ’78. El Trinche no se presentó a la cita. Personas contemporáneas a la ‘Era Carlovich’ comentan que tampoco le gustaba concentrar y que no era un madrugador por naturaleza.
Surgido de Rosario Central, el Trinche amasó su historia en las canchas del ascenso, con la camiseta de Central Córdoba. El día que debutó hizo dos goles y se convertiría en una pieza clave del equipo que en 1973 obtendría el ascenso a la Primera B. “Esta noche juega el Trinche” era la consigna que corría en los alrededores del estadio.
En 1974 la Selección nacional se preparaba para el Mundial de Alemania y viajó a Rosario a jugar un amistoso contra un combinado local, integrado por jugadores de Newell’s y Central, con el Trinche como único integrante por fuera de los dos grandes de la ciudad. Cuenta la leyenda que el DT de la selección le pidió a su colega rosarino que sacara al Trinche en el entretiempo porque les estaba pegando un baile bárbaro. Años después, Carlovich confesó: ‘’ese día me salieron todas’’.
El mito habla de algún interés por él del clubes del exterior, el Milan y hasta el Cosmos de la MLS de Pelé, pero nada se concretó. Se retiró en 1985, a los 39 años. Una de las últimas veces que Diego Maradona visitó Rosario (como DT de Gimnasia) recibió al Trinche en el hotel y le obsequió una camiseta que firmada con una frase que decía: “Este jugaba mejor que yo”.
El Trinche partió hace seis años, pero su huella quedó marcada por siempre en la historia del fútbol, desde la imaginación, desde el mito. Su zurda inmaculada, su melena, su humildad, sus aires de vagancia y su bicicleta. Todo esto y más fue Carlovich.




