El parque nació como una política pública destinada a la divulgación de la ciencia, la tecnología, la industria y la cultura argentina. Durante más de una década funcionó como espacio de acceso gratuito para muestras educativas, actividades culturales, festivales y propuestas organizadas desde el Estado. La concesión modifica ese perfil y orienta el predio hacia la explotación privada de grandes eventos.
El proyecto contempla una inversión cercana a los 150 millones de dólares para reconvertir las instalaciones en un complejo multipropósito destinado a recitales, festivales, exposiciones y producciones audiovisuales. Entre las principales reformas aparece la ampliación del microestadio hasta una capacidad aproximada de 12.000 personas.
La concesión establece además un período inicial de diez meses sin el pago efectivo del canon, que luego será prorrateado. El Gobierno fundamenta la decisión en el ahorro de los costos de mantenimiento que hasta ahora afronta el Estado, mientras la administración y explotación comercial de las más de 50 hectáreas queda en manos privadas.
El proceso también queda atravesado por cuestionamientos y denuncias por presuntas irregularidades en la licitación. En paralelo, trabajadores y especialistas advierten sobre el desmantelamiento de instalaciones como el Centro de Investigación en Audio y Música, cuyo equipamiento fue trasladado fuera del predio durante el avance de la concesión.
El cambio redefine el sentido de uno de los principales espacios públicos de divulgación científica y cultural del país. Tecnópolis pasa de un modelo sostenido por el Estado y pensado para el acceso libre y gratuito a otro centrado en la explotación comercial del entretenimiento durante los próximos 25 años.




