Una auditoría de la Auditoría General de la Nación (AGN) reveló que el Banco Central (BCRA) registró pérdidas por US$1.023 millones durante 2025 en operaciones financieras vinculadas a las reservas de oro argentino. El organismo cuestionó el resultado de los contratos, mientras que la entidad monetaria defendió su estrategia y aseguró que el balance global fue positivo.
La controversia se suma a otra decisión que generó cuestionamientos. En 2024, el BCRA trasladó parte de sus reservas de oro al exterior sin informar públicamente todos los detalles.
En septiembre de 2026, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, confirmó ante el Senado que parte de los lingotes está depositada en el Banco de Pagos Internacionales (BIS), en Suiza. Explicó que el traslado buscó aprovechar condiciones de mercado y facilitar la utilización del oro. Otra parte permanece en Argentina.
Sin embargo, la AGN aclaró que la revisión del recorrido del oro enviado al exterior todavía no había concluido. Aprobar balances contables no equivale a verificar cada movimiento de los lingotes.
¿Qué hizo el Banco Central? Contrató instrumentos de cobertura para proteger las reservas frente a una eventual caída del precio del oro. Pero el metal subió con fuerza y esos contratos resultaron costosos. La entidad rechaza que se haya tratado de una apuesta especulativa: asegura que aplica coberturas similares desde 2007.
El BCRA sostiene que, al sumar la valorización del metal y el resultado de las coberturas, su posición en oro obtuvo una ganancia neta de US$2.505 millones durante 2025. Por eso, los US$1.023 millones no deben confundirse con una pérdida equivalente del valor total de las reservas.
La suba del precio internacional del oro habría incrementado el valor de las reservas incluso si los lingotes hubieran permanecido en Argentina. Del mismo modo, las coberturas no eran necesarias para beneficiarse de ese aumento, aunque podían ofrecer protección frente a una caída.
La AGN aprobó los estados contables y no determinó que las operaciones fueran ilegales. Sin embargo, persisten interrogantes sobre el costo de las coberturas, las condiciones de los contratos y la conveniencia de las decisiones adoptadas.
Sin información pública completa sobre esas operaciones y con la auditoría del traslado aún pendiente de conclusión según los últimos datos difundidos, la gestión de las reservas argentinas continúa bajo cuestionamiento.




