La industria metalúrgica cayó un 0,9% en 2025 en relación a 2024, año en el que se había hundido un 12,1%, lo cual muestra la continuidad de la debacle del sector. De esta forma, continúa operando un 20% por debajo de su último pico y en línea con el peor momento que fue la pandemia de 2020.
Se dice que el corazón de la industria manufacturera es la metalúrgica. El sector tiene la característica de agrupar, en diferentes rubros, a las tres mediciones según el tamaño de las empresas: pequeñas, medianas y grandes. Además, es proveedora de otras industrias como la automotriz, la construcción, la maquinaria, la energía y el consumo masivo. Concentra la mayor cantidad de empleados manufactureros y representa el mayor nivel de incremento de valor agregado.
Es por todo esto que el movimiento del sector metalúrgico y siderúrgico es una muestra de cómo evoluciona la producción manufacturera en el país. Y, para algunas interpretaciones estructuralistas, si este sector no presenta números en verde, no puede haber una recuperación real, al menos en la industria.
Los datos corresponden al Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). El uso de la capacidad instalada profundizó su deterioro, ubicándose en 44%, uno de los registros más bajos de la serie histórica.
En el análisis hacia el interior de la industria metalúrgica, se registraron caídas generalizadas en todos los subsectores estratégicos, tales como fundición (-19,8%), equipo eléctrico (-7,1%), autopartes (-5,8%), bienes de capital (-5,4%), maquinaria agrícola (-8,5%), equipamiento médico (-2,8%) mientras que carrocerías y remolques fue el único rubro con un incremento del 1,5%.
El análisis por cadena de valor refuerza este diagnóstico. Las empresas vinculadas a la cadena agropecuaria (-6,6%), Energía Eléctrica (-9,3%), Minería (-4,1%) y Petróleo y Gas (-6,8%) continuaron mostrando resultados negativos, al igual que los segmentos asociados al Consumo Final (-4,3%), Automotriz (-6,5%) y Construcción (-5,1%).
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, advirtió “El nivel de importaciones crece a un ritmo superior al 70% interanual y golpea de lleno a la producción nacional. A ello se suma un consumo en marcado retroceso, configurando un panorama preocupante para el sector y para el empleo industrial que genera”. Las perspectivas para los próximos meses tampoco muestran señales alentadoras: en diciembre, 8 de cada 10 empresas anticipa que su nivel de producción se mantendrá sin cambios o disminuirá en los próximos meses y no espera incrementos en su dotación de personal e, incluso, proyecta reducciones.
Con respecto a las estadísticas provinciales, todos los distritos registraron caídas interanuales, profundizando el retroceso observado en los últimos meses y reflejando una contracción generalizada de la actividad.
Buenos Aires (-9,2%) volvió a exhibir el resultado más desfavorable, manteniéndose como el principal aporte negativo al promedio general del sector. Córdoba (-8,6%) y Santa Fe (-7,3%) profundizaron la baja interanual.
Por su parte, Mendoza (-2%) y Entre Ríos (-1,6%) tuvieron un descenso más moderado.
El nivel de empleo que aportan las empresas del sector registra una caída en términos interanuales de -2,5% y con respecto a noviembre no se registraron variaciones.





