Se trata del polista Hugo Barabucci, quien en el marco de un juicio contra una mujer mapuche dijo haber adquirido tierras protegidas con dinero otorgado por un emir de los #EmiratosÁrabesUnidos (EAU). El juicio lo inició el mismo Barabucci por “usurpación y hurto” contra esta mujer que osó transitar el sendero de montaña por el que durante generaciones su comunidad arreó el ganado.
Durante el juicio cometió un exabrupto y confesó haber comprado un total de 19.269 hectáreas de tierras con bosques nativos, glaciares, lagunas, ríos y nacientes de agua dulce y fauna silvestre en el Cerro Carreras, al sureste de #Bariloche, con una donación del Gobierno de los Emiratos Árabes. Barabucci vive la mitad del año allí, donde es empleado de un club de polo propiedad del gobierno.
Las casi 20 mil hectáreas que Barabucci pagó con dinero del Gobierno emiratí están dentro del #ÁreaNaturalProtegida “Cipresal de las Guaytekas”; también en la “Zona de Seguridad de Fronteras” que impide su propiedad a personas extranjeras, y a la vez contempladas por la #LeyDeTierras que limita la venta a extranjeros y directamente la prohíbe cuando encierre cursos o espejos de agua.
Se las compró al empresario Marcelo Mindlin, socio del convicto inglés Joe Lewis, condenado en Nueva York por fraude financiero y dueño de la estancia Hidden Lake que encierra al Lago Escondido.
Pese a que la zona es “intangible”, allí construyeron al menos tres mansiones de 500 m2, cabañas de troncos, depósitos, hubo movimiento de suelo, desvío de cursos de agua, secaron humedales para crear lagunas artificiales y abrieron caminos, todo con el aval del gobierno provincial.
La escritura de Barabucci se anudó en un entramado de sociedades como Dunia Inmobiliaria, Manzil SA, Estancia Las Marías y el Fideicomiso Amaike, en las que van apareciendo otros nombres como Nicolás Van Ditmar (gerente de #LagoEscondido), Alfredo Bertger (del grupo belga BURCO), Ignacio Petrocchi Massuh, Jorge Ortiz y Eduardo Maschwitz, entre otros. Es una estructura montada con el fin de ocultar que el propietario real es el empresario emiratí Mathar Suhail Alí Alyabhouni Aldhaheri, quien es operador económico del emir de #AbuDhabi, Mohamed bin Zayed Al Nahayan. Tan así es que aquí se refugió el emir Mohamed bin Zayed cuando Israel y Estados Unidos atacaron a Irán. Mohamed aterrizó en Bariloche frente de una multitudinaria comitiva. El séquito se trasladó en tres helicópteros hacia la mansión de la estancia Las Marías, seguido por una caravana de 20 camionetas, autos y camiones con toneladas de carga. Apenas una visita a tierras que, según los papeles, son propiedad exclusiva de su empleado polista.
La confesión pública de Barabucci ocurrió el miércoles en la audiencia pública del juicio que el propio testaferro inicio contra Soledad Cayunao por los delitos de “usurpación y hurto” porque ella sube y baja del cerro con unas pocas cabezas de ganado. Miembro de la lof Cayunao, Soledad sufre desde hace años acoso y agresión por parte de empleados de esa estancia, lo mismo que sus vecinos y familiares de la lof Kom Kiñé Mu, ocupantes ancestrales de esas tierras reconocidas por el Estado en 2006. Igual, las vendieron con ellos dentro.
Soledad fue absuelta de las acusaciones por el juez Marcelo Álvarez Melinger debido a que la querella fue incapaz de probar sus denuncias. No obstante, la escena del juicio fue elocuente: una pequeña mujer campesina mapuche y madre de cuatro hijos, frente a todo el poder punitivo de la fiscalía en manos de Francisco Arrien; la abogada querellante, Magdalena Sanguinetti, del mayor estudio de la Cordillera, cuadro político de las élites propietarias y representante de la avanzada represiva de Barabucci, testaferro de una de las monarquías petroleras mas ricas del planeta que lleva una década apropiándose ilegalmente de enormes extensiones de territorio nacional.




