Nacido en Buenos Aires el 28 de julio de 1936, Galasso estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y se graduó como contador público en 1961. Durante la década de 1960 se incorporó a la Izquierda Nacional encabezada por Jorge Abelardo Ramos y comenzó a desarrollar una interpretación de la historia que ubicó en primer plano al pueblo, los trabajadores, la soberanía nacional y los procesos políticos latinoamericanos.
A lo largo de su trayectoria publicó más de 70 libros, además de ensayos, antologías e investigaciones históricas y políticas. Sus trabajos abordaron las vidas y las ideas de José de San Martín, Mariano Moreno, Juan Domingo Perón, Eva Perón, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Manuel Ugarte, John William Cooke, Enrique Santos Discépolo y Atahualpa Yupanqui, entre muchas otras figuras de la historia y la cultura argentina.
Su producción buscó disputar una lectura de la historia que consideraba construida desde los intereses de las élites económicas y políticas. Galasso recuperó dirigentes, intelectuales y movimientos populares relegados de los relatos dominantes y continuó una tradición vinculada a autores como José María Rosa y Fermín Chávez. También coordinó la colección «Los malditos», dedicada precisamente a rescatar esas voces y experiencias desplazadas de la historia oficial. Durante la última dictadura militar, varios de sus libros fueron censurados.

Su trayectoria también estuvo estrechamente vinculada con Arturo Jauretche, con quien trabajó en la Editorial Universitaria de Buenos Aires durante la década de 1970. Décadas después, en 2014, fue designado Embajador de la Cultura Popular Argentina durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, como reconocimiento a una extensa producción intelectual dedicada a la historia, la identidad y la cultura nacional.
En septiembre de 2025, el gobierno de Javier Milei dejó sin efecto esa designación mediante el Decreto 692/2025, en el marco de una revisión de cargos y estructuras estatales. La decisión alcanzó un reconocimiento que Galasso había mantenido durante más de una década. A pesar de sus dificultades de movilidad, el historiador continuó publicando artículos y concediendo entrevistas hasta pocas semanas antes de su muerte.
Tras conocerse su fallecimiento, dirigentes políticos e intelectuales como Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof y Felipe Pigna destacaron su trayectoria y su compromiso con el pensamiento nacional. Galasso deja una extensa producción que atravesó buena parte de los debates políticos e historiográficos de las últimas décadas y que buscó pensar la Argentina desde las luchas populares, la soberanía y una perspectiva latinoamericana.




