La historia pone al jugador en el rol de un joven aspirante a guardaparque que debe encontrar a una cría de aguará guazú perdida. La búsqueda permite recorrer escenarios inspirados en las Altas Cumbres, el norte y el sur provincial y Miramar de Ansenuza. En el camino aparecen animales como el cóndor andino, el oso melero, el puma, el cardenal amarillo y los flamencos, cada uno vinculado con diferentes desafíos y contenidos sobre biodiversidad.
El videojuego fue lanzado el 11 de septiembre y fue desarrollado por Juan Alfonso Cambas y María José Flammini. El proyecto había sido seleccionado previamente en una convocatoria del Polo Audiovisual Córdoba destinada al sector de los videojuegos, instancia que permitió profundizar el desarrollo y trabajar sobre aspectos como las mecánicas, la interfaz, los diálogos y la experiencia de usuario.
Uno de sus principales recursos educativos es el Biodex Sonoro, una enciclopedia interactiva que se completa a medida que avanza la aventura. Cada nueva especie encontrada permite desbloquear una ficha con información sobre el animal, su hábitat, alimentación y estado de conservación, además de incorporar sus sonidos reales. La propuesta busca que esos contenidos no aparezcan separados del juego, sino como parte de la exploración y de las recompensas que recibe el jugador.

La identidad cordobesa también atraviesa las decisiones narrativas. Los diálogos están escritos en voseo, en lugar del español neutro utilizado habitualmente en numerosos videojuegos y contenidos destinados a las infancias. La elección busca reivindicar las formas locales de hablar y generar una mayor cercanía con quienes juegan. Esa construcción se complementa con paisajes, especies y elementos de la flora provincial, entre ellos los pastizales de altura, el quebracho blanco y el espinillo.
La estética sigue una lógica similar. Frente a videojuegos infantiles que recurren a colores intensos y una gran cantidad de estímulos simultáneos, Aguará trabaja principalmente con marrones, cremas, verdes y tonalidades pasteles. La paleta fue pensada para generar una experiencia visual más calma y evitar que la pantalla resulte excesivamente chocante para niños y niñas. El pixel art termina de construir una identidad gráfica que acompaña los diferentes ambientes naturales representados en la aventura.

Más allá de transmitir información, el proyecto busca utilizar las posibilidades del videojuego para despertar preguntas sobre el territorio. Por qué determinadas especies habitan una región de Córdoba, qué características tienen los animales nativos o qué relación mantienen con sus ecosistemas son algunos de los interrogantes que pueden surgir durante el recorrido. De esta manera, el videojuego funciona como un posible punto de partida para continuar trabajando contenidos vinculados con Ciencias Naturales, Biología y educación ambiental.

La última actualización de Aguará: Guardianes de la Biodiversidad ya está disponible para dispositivos Android a través de Google Play. El proyecto continuará su desarrollo con el objetivo de contar próximamente con una versión para dispositivos Apple. La propuesta apunta así a ampliar su alcance sin perder su idea central: utilizar un lenguaje cotidiano para las nuevas generaciones, como el videojuego, para conocer la biodiversidad y reconocer en una pantalla los animales, las palabras y los paisajes de Córdoba.




