En medio de la ola de morosidad que golpea al país, el gobernador Martín Llaryora envió a la Legislatura un proyecto de alivio fiscal para familias endeudadas. El programa se llama «Alivio Cordobés» y busca dar respuesta a la «angustia de la deuda familiar».
La iniciativa busca brindar una alternativa para que las personas puedan unificar sus deudas en un solo esquema de pago y acceder a financiamiento con tasas de interés significativamente inferiores a las del mercado financiero actual.
Se calcula que en Córdoba existen al menos 250 mil personas alcanzadas por la morosidad, lo que representa un universo de unas 700 mil cuentas financieras. El programa establece plazos de devolución de entre 24 y 48 meses, adaptados a la capacidad económica de cada grupo familiar. Este margen busca descomprimir los presupuestos mensuales de los deudores.
Al respecto, el gobernador dijo: «No estamos hablando de números fríos, sino de la cuota de la tarjeta que nunca baja, del crédito que se sacó para arreglar la moto que te lleva al trabajo, del préstamo para que un hijo siga estudiando. Es decir, situaciones cotidianas de la vida de los argentinos. El cordobés es emprendedor y cumplidor, pero el sistema financiero actual se volvió imposible: la gente trabaja, paga y cada día debe más. Así la vida diaria de miles de cordobeses se torna más difícil».
El oficialismo provincial tomó nota de la falta de acción del Gobierno Nacional y salió en tándem a impulsar este programa. El jefe de Gabinete Manuel Calvo brindó los detallés. Aseguró que la deuda acumulada es de $635 mil millones y contó que pueden acceder “los cordobeses que tengan 2 años de residencia en la provincia y estén clasificados por el Banco Central en situación 2 y 3”.
Por su parte, el ministro Miguel Siciliano afirmó que «cada peso que una familia deja de pagar en intereses es un peso que vuelve a su mesa, al almacén, al comercio del barrio y al trabajo de otro cordobés. En momentos difíciles, Córdoba no mira para otro lado. Córdoba acompaña».
La iniciativa está diseñada para los sectores que han visto afectados sus ingresos diarios y registran atrasos por consumos cotidianos, para eso establece un sistema de categorías. «Apuntamos a las familias de trabajadores que tienen deudas menores por gastos vinculados a la subsistencia diaria y que no pueden hacer frente a sus obligaciones en la coyuntura actual», dijo Calvo.




