Qué futuro les espera a los 12 millones de niños y niñas que viven en el país si la base productiva está en los índices más bajos del último tiempo. Para aquel lector que no sepa de qué se trata esto. Me refiero a la capacidad de producción que tiene el país está por debajo del 50%, lo que impacta directamente en el aumento de suspensiones en fábricas, y ni hablar en la generación de trabajo.
Genera impotencia escuchar al ministro de Justicia Cuneo Libarona decir que “No es matar al pibe, es darle otra oportunidad” con esta reforma penal juvenil. ¿A qué posibilidad se refiere el ministro? Cuando se desfinancia la educación, la salud, la cultura, el deporte.
Son las políticas económicas de este gobierno las que generan que más de 30 Pymes cierren por día. En los últimos dos años cerraron 21.938 empresas y se perdieron 290.600 puestos de trabajos registrados (Datos de la Superintendencia del Trabajo). La capacidad industrial está en los niveles más bajos, menor aún al año de la pandemia. Ramas como la textil llegan al 34% de su capacidad.
Los índices de pobreza siguen escalando, por más que el Gobierno Nacional de Milei busque tapar el sol con la mano. Cada día que pasa son más los argentinos y argentinas que no llegan a fin de mes y que reducen alimentarse una vez al día. Familias enteras que van perdiendo calidad de vida a causa de las dificultades de poder sostenerse económicamente.
En una Argentina en donde para no ser pobre una familia necesita más de $1.300.000 pesos, los alquileres se encuentran por las nubes y los créditos mes a mes se hacen más difícil pagar, las deudas no bancarias equivalen a un 34% del sueldo promedio.
Hoy nos encontramos con una reforma penal juvenil que pone en eje de discusión la edad de los pibes y la necesidad de poder juzgarlo como adultos. Poniendo como premisa que “si cometen crímenes de adultos, deben ser juzgados como tal…”

En nuestro país, menos del 1% de los delitos son cometidos por menores pero el 50% de los menores son pobres, comen una vez al día, no tienen acceso a servicios necesarios para poder vivir.
Hoy por hoy, la tasa de suicidio en niños, niñas y adolescentes del país es de 1 por día. Los y las jóvenes que terminan la secundaria se encuentran en la difícil tarea de poder encontrar un trabajo que pueda resolver su futuro.
Lo que importa en este último tiempo es la construcción de discursos, que permitan generar medidas y reformas tales para que el pueblo siga embretado en peleas entre pares, entre vecinos, trabajadores y no para zanjar las grandes desigualdades en las que estamos inmersos.
Es imposible zanjar estas desigualdades sin rediscutir la necesidad de reindustrializar nuestro país, en donde la esperanza por un país soberano tenga sus cimientos en los miles de jóvenes que dia a dia salen a changuear para ganarse la vida y que hoy están en el blanco para encontrar culpables de una realidad que los golpea en la cara.

Es posible pensar una Argentina capaz de producir y agregar valor a las materias primas, de explotar los recursos naturales, de poder desarrollar la ciencia y tecnología que nos permita volver a poner un satélite en el espacio. Lo hicimos una vez, podemos volver a hacerlo.
Somos los jóvenes que tenemos que tener la audacia necesaria para encontrar ese camino que nos devuelva la alegría de encontrarnos para sembrar nuestro futuro, Un futuro donde se recupere la industria, el desarrollo del campo, donde el acceso a la educación, salud, deporte esté al alcance de todos y no de los que pueden.
Debemos ser los jóvenes esa punta de lanza para unirnos por ese sueño inconcluso de los Héroes de la patria que forjaron nuestra nación. Como lo hicieron Belgrano, San Martín, Moreno, Güemes, Juana Azurduy por mencionar algunos. Son esos jóvenes que dejaron su vida por la independencia para sacarnos el pie del león de encima.
Por Tato Arzamendia referente social / Coordinador de la Escuela de Boxeo Ni un pibe menos por la droga.




