*Por Santiago Diaz
Dentro de este proyecto de modificaciones se busca complejizar las estatizaciones, flexibilizar la adquisición de tierras al extranjero y quitar la restricciones a hectáreas/terrenos que se incendiaron. El proyecto sancionado en 2011 no es solo una limitación sobre la disposición de las tierras en nuestro país; sino también una garantía al principio fundamental de soberanía. Además, brindaba un monitoreo de la evolución del mercado de tierras y contemplaba herramientas institucionales para producir información pública.
El observatorio de tierras brindó un mapa preciso para detallar qué zonas corren riesgo de superar el límite del 15% establecido en la ley 26737. Otro cambio muy fuerte en esta modificación tiene que ver con la ley de manejo del fuego, este busca derogar el artículo 22 bis que dispone: “En caso de incendios, sean estos provocados o accidentales, que quemen vegetación viva o muerta, en bosques nativos o implantados, así como en áreas naturales protegidas debidamente reconocidas y humedales se prohíbe por el término de 60 años desde su extinción realizar modificaciones en el uso y destino que dichas superficies poseían con anterioridad al incendio”.
También se elimina otro fragmento del mismo artículo: “En el caso de vegetación viva o muerta, en zonas agropecuarias, praderas, pastizales, matorrales y en áreas donde las estructuras edilicias se entremezclan con la vegetación fuera del ambiente estrictamente urbano o estructural”, se prohíbe realizar modificaciones y actividades diferentes a las previas al incendio por 30 años.
Esta medida no solo legaliza la extranjerización de la tierra, sino además desplaza comunidades, pueblos, flora y fauna autóctona.
Es el momento para invitar a repensar qué se entiende por soberanía: La soberanía es mucho más que cantar el himno nacional, es defender nuestra comunidad, nuestra tierra, nuestra tradición y nuestro país. Porque a todos nos gusta cuando juega Argentina, nos llenamos de orgullo, cantamos, nos abrazamos, sufrimos, usamos nuestra cábalas y nos enaltece ver nuestra bandera flamear en lo más alto. Pero soberanía también es defender el país que queremos, soberanía es exigir a nuestros mandatarios que piensen en su pueblo antes que en sus intereses personales, soberanía es garantizar los derechos de comunidades que llevan años habitando la tierra que les fue heredada. Eso sí es la hermosa soberanía nacional.
Porque la inversión para la patria no siempre está afuera: en ocasiones reiteradas la inversión está esperando su oportunidad en nuestro suelo.
*Santiago Diaz, estudiante de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba




