La Armada anunció que da de baja los aviones adquiridos durante la presidencia de Mauricio Macri y que, por falencias técnicas y falta de piezas, nunca lograron ponerse en el aire. Se trata de las aeronaves Super Étendard Modernisé (SEM) que se compraron usadas a Francia en 2017, cuando el ministro de Defensa era el cordobés Oscar Aguad.
Para los especialistas es algo que siempre se supo que iba a ocurrir. En su momento la operación fue catalogada como escandalosa, ya que eran aviones obsoletos, fuera de funcionamiento y difíciles de arreglar. De hecho, un informe de la Sindicatura General de la Nación reveló que el entonces ministro Oscar Aguad, avanzó con la compra desatendiendo las advertencias de la propia Armada Argentina.
El objetivo original era que estas naves custodiaran la cumbre del G-20 en 2018, pero la realidad fue muy distinta: los aviones arribaron al país en mayo de 2019, medio año después de la cumbre para la que supuestamente se necesitaban. Ahora, a la fecha de su baja; las aeronaves ya suman siete años en el país sin prestar servicio.
Los Super Étendard Modernisé llegaron con problemas en fuselaje y motores, además de dificultades para el acceso a repuestos y la disponibilidad de elementos clave de seguridad como los asientos eyectables. A ello se suma el hecho de que los Super Étendard originales llevan más de una década fuera de servicio.
Los intentos por rescatar la inversión también fracasaron. Según trascendió, durante el gobierno de Alberto Fernández se solicitó formalmente a Francia gestiones para obtener las piezas faltantes. La respuesta del Ministerio de Defensa francés fue definitiva: tras evaluar todas las posibilidades, informaron que no era posible poner los aviones en condiciones de vuelo. El episodio con los Super Étendard quedará como un monumento a la desinversión, la mala praxis administrativa y a la estafa.




