El Consejo Superior de la UNRC aprobó por unanimidad esta iniciativa, presentada por Rosa Cattana, coordinadora del Observatorio de Derechos Humanos de la universidad. Según informaron desde la dirección de Prensa de la casa de estudios, solo seis de los afectados pudieron retomar sus carreras y graduarse en la UNRC, mientras que dos lograron completar sus estudios en el exterior. La mayoría de las personas reconocidas debieron exiliarse, y en cinco casos los legajos originales no pudieron ser recuperados.
En este acto de reparación histórica, se otorgará reconocimiento a los seis egresados que lograron concluir sus estudios tras la recuperación de la democracia. Además, se honrará a otros 32 ex estudiantes que se vieron obligados a interrumpir sus carreras, de los cuales solo dos pudieron graduarse en universidades extranjeras. Para aquellos cuyos legajos desaparecieron, la UNRC entregará una resolución que oficializa el reconocimiento de las razones por las que debieron abandonar la universidad y se compromete a reconstruir los documentos faltantes.
El acto será de carácter híbrido, permitiendo la participación virtual de aquellos que se encuentran en el exterior. En total, se entregarán 33 legajos reparados y copias de las resoluciones correspondientes a los casos en los que la documentación original no pudo ser recuperada.
Un proceso de memoria, verdad y justicia
Esta iniciativa forma parte del proyecto «Reconocimiento de la UNRC a Ex Estudiantes que por razones políticas debieron abandonar sus estudios universitarios durante el terrorismo de Estado», aprobado el 7 de mayo del año pasado por el Consejo Superior. Desde entonces, la universidad ha trabajado en la búsqueda e identificación de las personas afectadas.
Los objetivos principales de esta acción son fortalecer los procesos de memoria, verdad y justicia dentro de la UNRC, promoviendo la resignificación del pasado reciente y la generación de actividades educativas que visibilicen la represión sufrida por hombres y mujeres durante esos años oscuros. De esta manera, la universidad reafirma su compromiso con la construcción de una memoria colectiva y la defensa de los derechos humanos.