La violencia de género no da tregua en el país. El reciente caso de Agostina Vega sacudió a la sociedad y vuelve a colocar la violencia machista en el centro del debate público a días de un nuevo aniversario de Ni Una Menos.
En base a distintos informes se puede afirmar que en lo que va de 2026 se registraron más de 100 víctimas fatales por violencia de género, lo que equivale a una muerte cada 35 horas. En paralelo, se contabilizaron 420 intentos de femicidio en el mismo lapso.
El Observatorio Nacional de MuMaLá realizó un relevamiento en el que advierte que solo el 9% de las víctimas de femicidio de 2026 había denunciado previamente a su agresor, el porcentaje más bajo desde que la organización lleva el registro. El promedio de los once años anteriores fue del 17%. Desde MuMaLá señalaron que las víctimas no acuden a las instituciones porque no se sienten escuchadas.
Por su parte, el Observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven” presentó un dato estructural clave: el peligro está adentro. El 70% de los agresores pertenecía al círculo íntimo de la víctima, mientras que el 46% de los crímenes ocurrió en la propia vivienda de la mujer asesinada. La falla en los mecanismos del Estado también quedó bajo la lupa. Al menos 15 de las víctimas contaban con medidas de protección vigentes al momento del ataque.
A 11 años de la primera marcha de Ni Una Menos, los registros continuaron mostrando una persistencia del fenómeno. Aquel 3 de Junio de 2015 la movilización masiva fue convocada por el crimen de Chiara Páez, de 14 años, en Santa Fe. La misma edad que Agostina Vega y en una provincia de la Región Centro. Desde entonces hubo más de 3000 víctimas letales de violencia motivada por el género.
Las estadísticas frías cobran rostro en las últimas horas tras la conmoción generada en Córdoba. Las cifras solo sirven para mostrar el horror de este fenómeno que trasciende provincias, edades y clases sociales. El 3 de junio se realizará la marcha de Ni Una Menos por undécimo año consecutivo. La convocatoria volverá a reunir a organizaciones y familiares de víctimas con un reclamo que sigue más vigente que nunca.




